Charlie y la fábrica de chocolate: La suerte de un chico corriente


Charlie y la fábrica de chocolate (Tim Burton, 2005), es una de las historias de Roald Dahl ya contada allá por los años 70. Pero a mi juicio, la actualización y el paso por las manos de Tim Burton le vienen fantásticamente. Disponer de un mayor número de medios, contar con la inmejorable actuación de Johnny Depp y la siempre eficaz música de Danny Elfman, hacen una película imperdible.

La película nos traslada a la humilde vida de Charlie Bucket, interpretado de forma soberbia por el actor Freddie Highmore, que malvive con sus cuatro abuelos y sus padres en una casa que se cae a pedazos mientras pasan hambre y frío. Charlie comparte una ilusión con su abuelo, extrabajador de la fábrica de chocolate de Willy Wonka, hasta su inesperado cierre por los numerosos espionajes y robos de ideas del Sr. Wonka.


Todo ello cambia cuando un día la fábrica retoma su actividad y, para celebrarlo, se realiza un sorteo repartiendo unos tickets dorados ubicados en las chocolatinas Wonka. Únicamente 5 personas, con un acompañante, podrán visitar las gigantescas y desconocidas instalaciones de la fábrica de chocolates de Willy Wonka.

Al parecer, el autor de la novela, Roald Dahl, no quedó satisfecho con la primera adaptación donde Gene Wilder interpretaba al Sr. Wonka, ya que distaba demasiado de la historia original. Tras su muerte, sus herederos comenzaron un largo proceso de negociaciones para hacer una nueva versión. Pasó por numerosas manos, incluso Martin Scorsese llegó a interesarse por el proyecto. Además, se consideraron para el papel de Wonka a actores como Nicholas Cage o Jim Carrey.


John August, guionista de la película, junto al director Tim Burton, se declararon fieles seguidores del trabajo de Dahl desde pequeños. Además, Burton contaba con la experiencia de haber trabajado historias de Roald Dahl como en el caso de James y el melocotón gigante. Todo esto sirvió para que la familia del autor diese el visto bueno, y Burton rápidamente pensó en Johnny Depp para el personaje de Wonka. Burton fue clave en multitud de decisiones de guion, ya que Warner quería que Charlie fuera un niño prodigio o que Wonka se convirtiera en su figura paterna. Pero él se negó, y pensó en que sería mejor que Charlie Bucket fuese un niño normal y corriente con una familia humilde.

En todo momento se trató de priorizar el uso de efectos prácticos frente al CGI, con el uso de perspectivas y diversos atrezzos. La arquitectura de los edificios y el vestuario son elementos fundamentales en la película. La estética, además, muy propia de Burton, parece sacada de un futuro distópico de los años 60.

La cinta recibió críticas muy positivas. Se dijo de ella que era más fiel a la obra de los libros. Del lado de los detractores encontraríamos a Gene Wilder, intérprete de la película de los 70 fallecido en 2016 que no se tomó muy bien la nueva adaptación.




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