Práctica 4 (autobiografía) - Iván Ruiz Sánchez

 El camino del espectador


    No era muy pequeño cuando cogí por primera vez un libro. Tendría unos 6 años nada más, pero aún recuerdo a ese pequeño ratón llamado Gerónimo, acabé de leerlo en unos 3 meses, algo que sorprendió a mi madre (debido a mi edad). Además de ser la primera novela que leí, también fue mi primer contacto con el género de la fantasía, mi género favorito actualmente.
    Otra de mis primeras experiencias, esta vez relacionada con el apartado audiovisual, consistió en una vez que mis abuelos me llevaron a ver una película que llegaría a marcar a toda una generación, una película que destacaría por unos pequeños personajes de color amarillo, lentes enormes y pequeños monos. Así es, pude presenciar Mi villanos favorito(2010) en el cine. Seguidamente, empecé a ver más y más películas de animación como Cars(2006), Wall-e(2008)Monstruos SA(2001), etc. 
    A pesar de ver todas estas, hay una que siempre recordaré con gran cariño, una donde se parodia a las historias de las princesas, de los altos y apuestos caballeros y de los finales felices. Había conocido al enorme ogro verde y a su preciado asno. Sin duda, esta es una de las películas que aún a día de hoy más disfruto, no solo por los increíbles personajes que tiene, si no por esa nostalgia que hay a la hora de verla y como vuelvo a tener 7 años cuando entro a esa asquerosa ciénaga.
    Continuando con mi travesía, a la edad de 8 años, tuve mi primer contacto con la que se convertiría en mi saga de películas favorita, hablo de El Señor de los Anillos(2001, 2002, 2003). Tan solo era un crio la primera vez que me enfrenté a la oscuridad de Moria y como por la noche no dejaba de escuchar los tambores en las tinieblas del pasillo pensando que vendría el Balrog a por mí. Aunque no fue hasta que pasaron los años que volví a poder ver de nuevo aquellas películas que me marcaron de pequeño.
    Siguiendo con el apartado cinematográfico, me toca hablar sobre la que fue una saga muy importante en mi infancia, Star Wars(1977, 1980, 1983), una saga que gracias a ella conocí al que es actualmente uno de mis mejores amigos y que lo ha sido durante todos estos años, así que solo por eso ya guardo un recuerdo inolvidable de estás películas.
    Volviendo a los libros, no fue hasta la edad de 12 años que no volví a ilusionarme por una novela, hasta que descubrí El Hobbit(1937), una novela que me apasionó desde la primera página y que vuelvo a leer siempre que tengo ocasión, me enamoré de la escritura de JRR Tolkien y empecé a indagar más en sus obras.
    Unos cuantos años más tarde, ya en mi etapa como estudiante de 4º de la ESO convencí a mis padres de ver una serie que se escuchaba por todos lados y que no paraba de resonar en mi cabeza, una de las series más crudas que he visto por todo lo que implican sus personajes sobre los espectadores, una serie donde cada capítulo te arrebata el aliento y te deja con más ganas de ver el siguiente. Juego de Tronos(2011-2019) es una serie inmensa y podría redactar un artículo sobre cada uno de sus capítulos, pero si me tengo que quedar con algo es con el personaje de Petyr Baelish, o Meñique, un personaje que todos pensamos que era un gran aliado de la casa Stark, una persona de la cual poder confiar, hasta que nos damos cuenta del monstruo que aguarda en su interior, una ambición arrolladora que acaba con todo lo que se encuentra, haciendo ascender a Meñique en su escalera del caos, hasta que tropieza y cae como el resto de personajes que empujó él de esa misma escalera.

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